Aquí las subvenciones actualizadas! +34 625 224 106
Recorre Ibisa en bici
28 abril, 2017
Las bicis pueden crear un millón de puestos de trabajo en Europa en 5 años
11 octubre, 2017

No sólo el deporte es ejercicio

Varias personas circulan por el carril bici en Barcelona. SANTI COGOLLUDO

Una de cada 12 muertes podrían prevenirse incorporando a la rutina hábitos como ir andando al trabajo

Cuando se habla de los beneficios del ejercicio, a menudo la conversación se centra en el deporte. Suelen remarcarse las bondades de acudir a menudo al gimnasio, de salir a correr o de jugar en equipo, pero, en realidad, hay muchas otras formas de mantenerse físicamente activo y que esto tenga una repercusión positiva para la salud.

Lo demuestra esta semana un estudio con más de 130.000 personas de 17 países que remarca que cualquier tipo de actividad física -sea recreativa o forme parte de la rutina laboral o de transporte- es útil para mantener alejadas las enfermedades cardiovasculares y reducir el riesgo de muerte.

Caminar hasta el trabajo, tener un empleo con exigencias físicas o incluso realizar las tareas del hogar es una buena herramienta preventiva si con esas actividades se cumplen las recomendaciones de realizar 150 minutos semanales de ejercicio (por ejemplo, 30 minutos de actividad física diaria durante cinco días a la semana).

Según los datos del trabajo, siguiendo estas recomendaciones de ejercicio moderado se reduce el riesgo de muerte en un 28% y las posibilidades de sufrir un problema del corazón en un 20%. Pero si la actividad es más exigente (por ejemplo más de 750 minutos semanales de caminata a buen ritmo), el riesgo de muerte se reduce un 15% más, un porcentaje que se eleva un 12% adicional en el caso de las enfermedades cardiovasculares.

Si se cumplieran las recomendaciones más básicas, comentan en las páginas de The Lancet los autores de esta investigación, podrían prevenirse el 8% de las muertes [1 de cada 12] y el 4,6% de las enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, las últimas estimaciones señalan que casi un cuarto de la población no incluye el ejercicio en sus rutinas.

La investigación muestra que “incluso una actividad física baja proporciona beneficios, que se incrementan a medida que aumenta el ejercicio”, señalan los científicos, liderados por Scott Lear, de la Universidad Simon Fraser de Vancouver (Canadá), en la revista, donde subrayan en varias ocasiones que el ejercicio es una herramienta muy barata y efectiva para la prevención en salud y que lo ideal es incluirlo en los hábitos de la vida diaria.

“Los resultados de nuestro estudio proporcionan una robusta evidencia que apoya las intervenciones de salud pública dirigidas a incrementar todas las formas de actividad física en países con diferentes circunstancias socioeconómicas”, añaden.

Detalles del trabajo

El equipo de Lear decidió poner en marcha la investigación tras comprobar que la mayoría de estudios sobre los beneficios del ejercicio para la salud se habían realizado en países del primer mundo, donde suele practicarse como actividad lúdica y recreativa. Para evaluar también el impacto de la actividad física en otras naciones con distintas situaciones socioeconómicas, decidieron analizar el caso de más de 130.000 individuos de Canadá, Suecia, Emiratos Árabes Unidos, Argentina, Brasil, Chile, Polonia, Turquía, Malasia, Sudáfrica, China, Colombia, Irán, Bangladesh, la India, Pakistán y Zimbabue.

A través de cuestionarios, midieron los niveles -y el tipo- de actividad física que practicaban los participantes y, entre otros factores, analizaron su evolución a lo largo de siete años.

En los países desarrollados, era más común que el ejercicio formara parte de las actividades de ocio. Pero en todas las naciones la forma más frecuente de actividad física era su utilización como medio de transporte o como parte de su vida laboral.

“Nuestro estudio observó que un nivel elevado de actividad física sólo era posible en la gente que incluía el ejercicio como forma de transporte, como parte de su trabajo o a través de las labores domésticas”, ha señalado Lear en un comunicado. Con estos datos en la mano, ha reivindicado la necesidad de construir una vida en la que la actividad tenga cabida en distintas facetas, no sólo como tiempo de ocio.

Aunque reconocen que su trabajo tiene limitaciones, como el hecho de que los niveles de actividad física se hayan recogido a través de cuestionarios -donde se tiende a realizar una sobreestimación-, también subrayan que el volumen y la disparidad de contextos analizados da fortaleza a sus datos.

En un comentario que acompaña al estudio en The Lancet, los especialistas en Salud Pública Shifalika Goenka e I-Min Lee señalan que lo fundamental de este estudio es que indica que “todas las formas de actividad física son igualmente efectivas”.

En ese sentido, recuerdan que crear entornos donde la actividad física sea accesible y segura debería ser “imperativo”, sobre todo en los países más pobres, donde la rápida urbanización, el crecimiento de la población y el aumento del transporte motorizado suponen un desafío considerable.